"[...] Y
vemos que los rumores que se lanzan a la calle son los antiguos rumores que
decían que yo era un ladrón -cosa que es difícil que puedan probar-; que decían
que fulano era negro, cuando sabíamos que era blanco, etc.. Los que fabricaron
esos rumores se han dado cuenta del fracaso del sistema anterior, y ahora lo
hacen con más inteligencia. Le han estudiado a cada funcionario un lado flaco,
y todos tenemos un lado flaco. Es cuestión de encontrárselo. Nos han
investigado a cada uno de nosotros y nos han tomado el lado débil. Cuando se
lanza un rumor que es totalmente incierto, nadie lo cree. La gente se ríe.
Circula entre los contrarios, que lo comentan y lo quieren meter a la fuerza.
Pero cuando un rumor tiene un cinco por ciento de veracidad, hace posible
cargarle el 95 por ciento para formar el 100 por ciento que algunos creen que
es en realidad.
Esto me demuestra
que tampoco esto es espontáneo. Hay muchas coincidencias para que yo pueda
creer que ésta es una cosa que se ha producido por sí sola. Por lo pronto, se
ha producido una agitación en dos semanas. Nunca he visto que se produzca hasta
ahora, en nuestro gobierno, una agitación en dos semanas, con tanta unanimidad,
con las mismas palabras, con las mismas cosas se repiten simultáneamente en
distintas partes.
Señores: yo creo
que solucionar este problema no es solamente solucionar el asunto de la carne,
ni del nivel de vida. Hay muchas otras cosas que hay que solucionar para que
esto se resuelva. Esto es indudable. Las soluciones las comenzaremos por la
solución del problema de la carne, y la seguiremos después por el control que
vamos a realizar sobre estos puntos pero luego tendremos que seguir con muchas
otras cosas.
Los otros días,
con gran propiedad, un representante patronal dijo que había que terminar con
los ladrones y coimeros. Estoy de acuerdo: vamos a terminar con los ladrones y
con los coimeros, porque los ladrones y los coimeros trabajan generalmente en
sociedad, y se sirven o de los zonzos o de los sinvergüenzas para poder ser
ladrones o coimeros. Cuando un tipo es ladrón, es porque hay un estúpido que se
deja robar. Primera cosa. Y cuando hay un coimero, hay un ladrón que paga la
coima. No sé cuál de los dos es peor [...] el gobierno no puede resolver solo
estos problemas [...]. El de los ladrones, porque si hay tontos que se dejan
robar, yo no puedo tener policías para cuidar a millones de tontos que no saben
comprar y se dejan robar. Y, segundo, porque si en la administración pública
hay coimeros y no hay hombres decentes que sepan denunciarlos y hacerse
responsable de la denuncia que hacen, ellos son los culpables de la existencia
de los coimeros [...]. Nosotros no vamos a terminar en la administración pública
con esta clase de individuos hasta tanto en el pueblo no haya hombres decentes
que sean capaces de denunciarlos a la justicia para que los metamos en la
cárcel [...]. Yo tengo la obligación de pensar que la gente es honrada hasta
que deja de serlo, y deja de serlo cuando yo lo puedo comprobar, y cuando yo lo
puedo comprobar estén seguros que va a la cárcel así sea mi propio padre
[...]."
"[...]
Señores, yo ya me estoy cansando. Son demasiados años de lucha y esto lo fatiga
y lo cansa a cualquiera. Yo he de seguir mientras sienta el apoyo. Pero a mí no
me va a pasar lo de Yrigoyen; a mí con mentiras no me van a voltear, porque me
voy a ir un año antes de que me volteen, cuando no me sienta apoyado por
hombres que es lo que se necesita para esta clase de lucha".

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