miércoles, 10 de mayo de 2017

El llamado de Perón



No queremos liberar ruinas, queremos liberar una nación. No queremos liberar un cadáver queremos liberar un ser que trabaje y se desenvuelva. En estos momentos no podemos hablar todavía de liberación. ¿Liberación de qué, si todo lo tenemos hipotecado? Un país que debe siete mil quinientos millones de dólares y tres billones de pesos en lo interno, ¿no creen ustedes que es un país hipotecado? Primero tenemos que liberarnos de esa hipoteca, y cuando lo hayamos hecho, debemos poner al país en pie y marchar hacia sus grandes destinos. Sin eso, ¿para qué nos queremos liberar?

Compañeros: Este es un asunto que debemos pensarlo muy seriamente. Todos esos que hablan de la tendencia revolucionaria, ¿qué es lo que quieren hacer con la tendencia revolucionaria?

Yo sé que hay muchas fallas, ¿pero en qué gobierno no hay fallas? Sé que hay muchos que no sirven, pero no los puedo echar porque hay una ley que no me lo permite. Esa ley de prescindibilidad, que se pidió, ha permitido sacar a mucha gente que, como decía el compañero, hasta hace poco eran gorilas.

No sé si lo seguirán siendo, porque ahora hay muchos gorilas que se han afeitado.

Este es un asunto que hay que irlo compulsando. Una cosa es predicar y otra es hacer, porque las dificultades que existen son extraordinarias. Hay mucha gente incapaz, que por sus años debería tener una gran experiencia y profunda sabiduría y uno lo cree así.

En política, la perspectiva es inversa a la de la naturaleza. En ésta, los objetos lejanos se ven chiquititos y los cercanos se ven agrandados; pero en política es a la inversa. Hay muchos hombres que cuando están lejos uno los ve grandes y cuando los trae cerca y los conoce los ve así de chiquitos. Es una cosa que, naturalmente, sucede en la acción del gobierno, porque ésta se hace con hombres. Yo sé mejor que ustedes que hay mucha gente así y hacemos lo posible para ir depurando, poco a poco, porque no podemos echar a todo el mundo, quedarnos solos y no poder gobernar.

(PRIMERA REUNIÓN)
Palabras del Presidente de la Nación, Teniente General Juan D. Perón pronunciadas durante la primera reunión con los dirigentes de la Juventud Peronísta, llevada a cabo en la Residencia Presidencial de Olivos.
7 de febrero de 1974.

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